Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —Pero, hombre, Urbistondo, usted tiene mucha gente.
—Nada, Shanti. No hay más que hablar. Que venga aquÃ.
Yo le di las gracias a este hombre, de una generosidad tan absurda, que con poco sueldo y nueve hijos todavÃa querÃa cargarse con una persona más, y, al ver su insistencia, accedÃ; el faro podrÃa ser un buen recurso para Mary, al menos al principio.
Nos despedimos del torrero, acompañé a mi prima a casa y volvà a Lúzaro.