Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —¡Bravo, Chim! —dijo Tommy, y dio unas cuantas volteretas y un magnÃfico salto mortal, seguido de Mary-Zancos, que habÃa tomado al grumete por su protector.
Fue haciéndose de dÃa. El capitán nombró a Nissen teniente piloto, aunque acordó que siguiera de timonel hasta encontrar alguien que lo sustituyera.
El nuevo capitán y el teniente fueron estudiando las medidas que habÃa que tomar. El barco estaba sucio, lleno de basura, de manchas de sangre. Apenas navegaba; unas masas verdes de vegetación que allà flotan en el mar se habÃan acumulado en la proa y no dejaban avanzar a El Dragón.
El capitán mandó que desde la ballenera y el bote fuéramos cortando aquel estero por la mitad, y después de una larga faena lo pudimos partir en dos pedazos y pasar por en medio.
Al dÃa siguiente se comenzó a limpiar la cubierta con los lampazos[215]. El capitán mandó retirar todas las botellas y barriles, y prohibió al cocinero que sacara licores sin su consentimiento.
