Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —¿Quién cree usted que serÃa el verdadero Ugarte de los dos? —le pregunté yo—. ¿El de la cicatriz o el otro?
—El de la cicatriz, seguramente. El otro, sin duda, no quiso dar su nombre.
Me despedà de Itchaso y me fui a mi barco.
No me cabÃa ninguna duda de que mi tÃo Aguirre habÃa navegado en El Dragón. Lo que no comprendÃa era por qué Ugarte le habÃa cedido su nombre.
Para cerciorarme de la verdad de lo dicho por el viejo de Burdeos, encargué al abogado de la CompañÃa, por cuenta de la cual yo navegaba, que se enterase en Londres de si entre las presas hechas hacÃa unos treinta años[229] aparecÃa la de la ballenera de El Dragón.
No tardaron en encontrar lo que yo pedÃa, y, efectivamente, me enviaron una relación de cómo se habÃa apresado la ballenera de este brick-barca sospechoso de piraterÃa, a la altura de las Canarias, y una lista de la tripulación, en la cual se encontraban los nombres de Juan de Aguirre y Tristán de Ugarte.
Que habÃa una relación estrecha entre estas dos personas era indudable. ¿Pero cuál? No podÃa comprenderlo.