Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —Eso no se puede decir aunque se sepa —contestaba seriamente Yurrumendi—; pero hay quien asegura que dentro se ve una mujer.
—Alguna sirena —decÃa el padre de Zelayeta, con ironÃa.
—¡Quién sabe lo que será! —replicaba el viejo marino.
Siempre que Yurrumendi hablaba de sà mismo, lo hacÃa como si se tratara de un extraño, en tercera persona. Asà decÃa: Entonces Yurrumendi comprendió… Entonces Yurrumendi dijo tal cosa.
ParecÃa que sentÃa ciertas dudas sobre su personalidad.
Yurrumendi tenÃa una fantasÃa extraordinaria. Era el inventor más grande de quimeras que he conocido. Según él, detrás del monte Izarra, un poco más lejos de Frayburu, habÃa en el mar una sima sin fondo. Muchas veces, él echó el escandallo; pero nunca dio con arena ni con roca. Se le decÃa que su sonda era, seguramente, corta; pero Yurrumendi aseguraba que, aunque fuera de cien millas, no se encontrarÃa el fondo.