Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval LA RESPETABILIDAD
LOS DOS PRIMEROS años de la dictadura, Manolo Golfín no experimentó ningún disgusto porque hubiera un Gobierno personal y antiparlamentario. Aunque escribía en periódicos republicanos y tenía amistades con gente de este partido y se consideraba demócrata, se alegró interiormente de que los militares hubieran barrido a los políticos y los hubieran inutilizado.
Después la censura comenzó a irritarle. Manuel Golfín empezó a atacar al Gobierno como podía hacerlo un literato, por motivos personales, con gracia y con acritud disimulada, poniendo en ridículo pequeños detalles grotescos. Se le consideraba entre los periodistas radicales por su ironía.
Los censores de la dictadura, por torpes que fueran, comprendieron la intención en el cronista malévolo y comenzaron a perseguirle en sus obras. Sus artículos aparecían con muchos blancos y a veces una crónica suya entera desaparecía de la página del diario en donde colaboraba.
Las ganancias de Golfín iban siendo escasas y tenía deudas muy difíciles de saldar. Su padre, don Federico, hacía alguna reflexión cómica acerca de los republicanos.
