Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval LA FAMILIA DE MARÍA LUZ
LAS DOS FIGURAS que aparecían como fantasmas al lado de un sepulcro, en el cuadro del pintor Magraner, tenía en la vida cuerpo y nombre. Ella se llamaba María Luz Hinojosa; él, Enrique García Heredia.
Es posible que ninguno de los dos, de llegar a verse en el lienzo del valenciano, se hubieran reconocido; probablemente no se parecían.
María Luz y Enrique fueron ya de viejos varias veces a visitar, en el cementerio de San Martín, la tumba del general Heredia, abuelo de Enrique, a quien los dos habían conocido de niños.
María Luz Hinojosa y Enrique García Heredia pertenecían a lo que hace años —y no sé si ahora— la gente que se consideraba distinguida llamaba la sociedad.
El padre de María Luz, don Carlos Hinojosa y Toledano, era un señor que presumía de aristócrata, con fama de rico. Había sido diputado, tenía fincas en Andalucía y hablaba escuchándose. Era hombre grueso, de cara redonda, moreno, de bigote corto, con aire de moro o de judío. Andaba siempre muy acicalado y llevaba brillantes en la pechera y en los dedos.
