Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval EN EL BAILE
CUANDO ENTRARON nuestras tres parejas en el teatro estaba lleno de bote en bote. Cruzaron entre la gente que llenaba los pasillos. Elvira Medrano y el doctor eran conocidos por el público.
«Esta es la Medrano», se oÃa decir a su paso.
Al doctor le saludaban, sobre todo, las mujeres.
«¡Adiós, Paquito! ¡Adiós, doctor! ¡Adiós, Paco! ¡Buenas noches! Veo que vas en buena compañÃa.»
—¿Quiénes son? —preguntó la cómica.
—No sé. Me figuro que serán clientes.
—A ti no te saludan más que las golfas —dijo Elvira con retintÃn.
Entraron en un palco platea. La cómica y Delfina se sentaron delante con Isasi y el doctor, y Elena y Dorronsoro, detrás, cerca del antepalco. La sala ofrecÃa un aspecto brillante, animado y febril. Las serpentinas de colores cruzaban de un lado a otro y se echaba confeti, que producÃa una nube de polvo. Tocaba la música casi constantemente.
—Vamos a bailar —indicó la Medrano.
—SÃ, vamos —dijo la Delfina levantándose.
—¿Y usted? —preguntó Dorronsoro a Elena.
—Yo no me atrevo.
—Pues seguiremos charlando.
