Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval EPĂŤLOGOS
HACE DOS AĂ‘OS, una tarde de agosto, el doctor Moran estaba tomando un bock de cerveza en la terraza de uno de los cafĂ©s de la plaza de la AlcaldĂa, de Biarritz. Pensaba marcharse pronto y volver a San Sebastián en el mismo autobĂşs en el que habĂa ido. La terraza del cafĂ© estaba llena.
En esto, uno de los mozos condujo a un señor desconocido a la mesa del doctor Moran y le indicĂł que podĂa sentarse allĂ. Morán sacĂł el dinero para pagar y marcharse.
—Por mà no se vaya usted —dijo el recién venido en castellano.
—No; me iba ya en seguida —contestó el doctor—. ¡Muchas gracias! Vuelvo a San Sebastián, y el autobús sale dentro de un cuarto de hora.
—Yo le conozco a usted de Madrid —exclamó el desconocido.
—SĂ, yo tambiĂ©n creo que le conozco a usted.
—¿Usted no será el doctor Morán?
—El mismo.
—Pues yo soy Bermejo, el médico militar. ¿No se acuerda usted de aquel célebre baile de la Zarzuela, en el que estuvimos la Medrano, Isasi, un ingeniero…, y en el que a la Medrano le robaron un collar?
—¡SĂ, hombre, ya lo creo! Y recuerdo muy bien.
