Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Lo que está muerto, ya no resucita, y las formas mueren, y la candidez del lector desaparece.
—¿Y usted cree que las formas tienen tanta importancia?
—Mucha. La forma y el fondo se corresponden. Yo creo que si hoy no se escriben grandes dramas es porque no se puede emplear la forma del diálogo de un Shakespeare o de un Calderón.
—Y con el diálogo moderno ¿usted supone que no se pueden decir grandes cosas?
—Asà se me figura. Hoy no hay más que el diálogo realista, que se podrÃa llamar fotográfico, que no sirve para el alto coturno, y luego el diálogo literario, d’annunziano, que me parece una mistificación pobre, recalentada, que vale poco. Yo pienso que si se pudiera emplear en el teatro una retórica altisonante, pero sincera y sentida, se escribirÃan otra vez dramas y tragedias.
—Y en la novela pasa lo mismo.
—Lo mismo. Hoy es imposible usar el tono de VÃctor Hugo o el de Balzac.
—¿Usted cree?
—Asà me parece. ¿Usted ha leÃdo Los Miserables?
—SÃ.
