Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval EL PADRÓN DE LA CASA
EL LICENCIADO Latorre tenÃa dos modalidades literarias bastante frecuentes: cuando escribÃa sus notas o redactaba una carta llamaba a las cosas por su nombre, como todo el mundo; ahora, cuando se dedicaba al estilo castizo se engallaba, tomaba una actitud enrevesada y gongorina, se dedicaba con fruición a una culta latiniparla y llegaba a conseguir el alto fin de que no se le entendiese más que con dificultad. Entonces para él el sol nunca era el sol, sino el astro del dÃa, el rubicundo Apolo o el rutilante Febo.
De la literatura del licenciado no se podrÃa sacar un detalle real y auténtico; de sus notas, sÃ.
Latorre hizo el padrón de los inquilinos de su casa de la calle del Pez.
En el piso bajo habÃa tres tiendas. Una, la principal, de ultramarinos, de Arturo Fernández Sama; otra, de mercerÃa, de Crisanto Rico, y el bar del Pez, de Manolo.
