Los caminos del mundo
Los caminos del mundo Aviraneta, que estaba muy preocupado, nos dijo a Arquez y a mí que había pensado una combinación para descubrir a los triángulos 12 y 13 y ver si estaban en relación con la policía. Nos explicó el proyecto, que me pareció bastante complicado.
Había preparado la celada de este modo. Iba a citar a los triángulos 12 y 13, y al mismo tiempo a la policía, en un punto, de noche y a la misma hora, a ver si se entendían y hablaban los conspiradores y los de la Ronda.
Si no se conocían, y la gente de los triángulos iba, por tanto, de buena fe, no les podía pasar nada; si se entendían, era que estaban en relación con la Ronda.
Pero ¿cómo íbamos a saber nosotros si hablaban y se entendían?
Esto era lo que había maquinado Aviraneta. La casa de su madre, de la calle del Estudio de la Villa, comunicaba con el convento de las monjas del Sacramento por un balcón corrido. El balcón corrido caía sobre el huerto monjil, y este tenía una puertecilla con una reja que daba a la plaza de la Cruz Verde.
Aquí citaría Aviraneta a los conspiradores sospechosos de traición y a la policía, mientras nosotros les observábamos por la reja.