Los caminos del mundo
Los caminos del mundo Aviraneta fue por la mañana a ver a su hermana a la iglesia del Sacramento y le pidió la llave de la casa. Le dijo que andaba perseguido, que quería buscar unos papeles y que necesitaba que no se enterase nadie. Su hermana le entregó la llave y Aviraneta se decidió a dar el aviso a los sargentos sospechosos.
Les escribimos, disimulando la letra y con la plantilla.
El aviso decía así:
A los T*** 12 y 13.
Esta noche los T*** 1 y 3.° os esperan, a la una, en la plaza de la Cruz Verde.
Oteroba.
Después redactamos esta carta:
Al superintendente de Policía.
Esta noche, a la una, se reúnen varios conspiradores en la plaza de la Cruz Verde. No hay que vigilar antes, pues se darán cuenta. Caed sobre ellos a la una en punto.
Un amigo del orden.
Aviraneta me invitó a mí, pero Arquez quiso también acompañarnos. Nos citamos a las seis en el Pretil de los Consejos. Estaba lloviendo. Bajamos la escalerilla del Pretil y entramos en el portal de casa de Aviraneta. Este nos llevó de puntillas a su cuarto y nos tuvo allí hasta la noche. Tenía preparado algo de comer, y para la excursión, una linterna sorda y una cuerda.