Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte NOTICIAS
JUAN ELORRIO, que habÃa sabido la llegada de una carta de España dirigida a Gloria, se acercó a ella después del almuerzo para ver si tenÃa que contar alguna cosa interesante.
—¿Has recibido noticias? —le preguntó.
—Sà —contestó Gloria—. Me ha escrito una amiga desde San Sebastián. Si no tienes nada que hacer, puedo contarte una porción de cosas.
—¿Más atrocidades?
—Efectivamente no faltan.
Se sentaron en unas butacas del vestÃbulo y el escritor, invadido siempre por una filosofÃa triste y pesimista, se dispuso a oÃr lo que Gloria podÃa contarle. No era que esperase escuchar nada que le sacase de su pesimismo. No veÃa en su porvenir sino catástrofes y desastres y creÃa que lo mejor era no pensar en nada y, sobre todo, no tener ninguna clase de esperanza.
