Los caprichos de la suerte
Los caprichos de la suerte LA PLAZA DEL PALAIS ROYAL
OTRO DÍA fue Elorrio por el hotel y salió con Escalante a la plaza.
—Usted sabrá la historia de esta plaza —dijo Elorrio a Escalante.
—De la antigua no recuerdo mucho. Sé, por lo que he oído en el hotel, que Luis XIV regaló este palacio a su hermano y que luego pasó al Duque de Orleans, que fue Regente y que se hizo célebre por las orgías que celebraba, en donde iban desde su hija, la Duquesa de Berry, hasta coristas y bailarinas de los teatros.
—La democracia antes que la democracia.
—Luego esta plaza tuvo su fama en 1789, cuando Camilo Desmoulins arengó a la multitud para que se pusieran todos en el sombrero una escarapela verde y se marcharan a atacar a los batallones suizos que estaban en el Campo de Marte.
—A mí esta plaza me recuerda la vida de un español que, después de haber llegado no sé si por el talento o por la intriga o por la suerte a una gran posición, vino a pasear por aquí los últimos tiempos de una vida pobre y miserable.
—¿No se referirá usted a Primo de Rivera? —preguntó Abel.
—No, se trata de un tipo más antiguo.
—No caigo, yo no conozco bien la historia española.
