Los pilotos de altura

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Los marineros creían siempre que el cocinero les estafaba y les daba de comer poco y mal a propósito. Se daban casos en que los marineros, por vengarse, echaban en la caldera del rancho los calcetines, zapatillas y tierra, para desacreditar y conseguir que el capitán castigara al cocinero. A pinche de la cocina dedicaban a algún pobre diablo inútil para ser marinero.

Al cocinero que trajo Chimista, un negro de Jamaica[115], le llamábamos Jack o el Doctor Jack. Era un negro cimarrón del interior de Jamaica, donde tenía mujer e hijos; pasaba algún tiempo con ellos, salía a navegar, y al volver llevaba a su gente el dinero que ganaba en los barcos. De su mujer, una mulata, tenía muchos hijos.

El Doctor Jack cumplía muy bien su cometido; le gustaba salir poco de su cocina. La cocina era con él un laboratorio limpio, misterioso, y no entraba en ella más que gente de confianza. Cuando se marchaba cerraba la puerta con llave y candado. El Doctor Jack era protestante, y en los ratos de descanso leía la Biblia con gran asiduidad.

En el barco llevábamos un tercer piloto, italiano; de primer guardián, el Vizconde; de segundo, a Tricu, y entre los marineros, varios vascos de la cuadrilla de Chimista: el Lechuguino, Zacar, Cigardi y Therrible.


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