El dolor paraguayo
El dolor paraguayo (Tercera conferencia a los obreros paraguayos)
Queréis ser fuertes y justos: queréis abolir el odio y establecer la humanidad sobre la tierra.
Para esta obra no basta la masa trabajadora que cubre hoy los continentes, sufriéndolo todo y realizándolo todo. No sois sino una ola del amargo mar irresistible que lavará las cosas y las conciencias. ¿Cuánto viviréis? Un segundo, No basta el espacio: es necesario el tiempo. No basta llenar el mundo con vuestra carne dolorosa y vuestro pensamiento ávido. Es necesario llenar el siglo.
Hay que renacer sin descanso. Tenemos contra la muerte el amor. Detrás de nosotros están nuestros hijos.
Nuestros hijos: el sueño logrado, la promesa que se cumple, la esperanza de pie.
¿Qué generación se atreverá a llamarse fuerte y justa si no deja hijos fuertes y justos?
¿Existir? Sobre todo durar.
El problema sexual es el problema de los hijos, el problema de la continuidad de nuestro esfuerzo.
Mirad en torno vuestro, y no veréis sino el designio formidable de la renovación universal.
