El dolor paraguayo
El dolor paraguayo ¡Piedad para las mujeres pobres! ¿Qué es vuestra miseria comparada con la suya? Para el capitalista la mujer es sencillamente una bestia más barata que el hombre y el niño una bestia más barata que la mujer. Miles de obreras, en las principales ciudades, se sostienen con 65 o 70 céntimos de franco al día. Si el trabajo se encarece consiguen no perecer con 20 céntimos. ¿Sabéis a cómo se paga la costura de corsés en Alemania, en la gran Alemania? A céntimo y medio la hora. Muchas de estas infelices cosen acostadas, para no padecer tanto de la falta de alimento. Su suerte no es preferible a la de esas jóvenes que en las estrechas galerías de las minas arrastran, medio desnudas y a cuatro patas como perros, las vagonetas de carbón. ¿Pero son tantas las mujeres que trabajan?, preguntaréis. ¡Ah!, solamente en Francia, en la ilustre Francia, trabajan cerca de siete millones.