El dolor paraguayo
El dolor paraguayo En mi corto viaje por el interior de la República he observado cuán familiares son a las gentes los apaleamientos policiacos. La conversación común alude a la paliza que se dio ayer, o a la que se dará mañana. De vuelta al pueblo tranquilo donde paso el verano, se me cuenta que siete campesinos han recibido en los salones de la jefatura veinte cintarazos cada uno. Para descansar de este masaje violento hicieron uso del cepo hasta la noche.
