El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Los hechos contradicen a Marx, que se contradice a sà propio. Es cierto; y nos serÃa fácil alargar la lista de contradicciones preparadas por el doctor Ritter: El prefacio del Manifiesto —edición de 1872— enmienda el capÃtulo II de las anteriores; culpa de la Commune. Loria, con razón, acusa al tercer volumen de El Capital de haber arruinado la teorÃa de la «plus valÃa». Etcétera. ¿Y qué? «El hombre absurdo, ha dicho alguien, es el que no cambia». Lo interesante no es enumerar las contradicciones de una mente genial, sino interpretarlas. Tomemos las de más bulto. Según Marx, el proletariado se empobrece progresivamente. Ha sucedido en realidad lo contrario. El doctor Ritter no se quejará de que confirme sus datos con los mÃos. En un diagrama norteamericano, de origen oficial, se muestra que el alza de los salarios, durante las últimas décadas, coincide con la baja de los precios. March, director de la Oficina Internacional de EstadÃstica, expuso en la sección de EconomÃa Social, de la Exposición de 1900, un gráfico que resume a este respecto la marcha del siglo XIX: mientras el costo de la vida sube de 45 a 55, la media de los salarios en oro sube de 45 a 105. ¡Los salarios efectivos se han duplicado! El profesor Denis lo corrobora para el caso especial de Bélgica. Las ciclópeas investigaciones de d’Auvenel (Campesinos y obreros desde hace setecientos años, Historia de los precios [cinco volúmenes]. Los ricos desde hace setecientos años) arrojan este resultado: de dos siglos acá, las entradas de los nueve millones de familias que componen el bajo pueblo francés se han hecho el doble de lo que eran antes. Pero seamos justos con Marx: mientras los pobres duplican sus ingresos, los 420 000 burgueses acomodados triplicaban o cuadruplicaban los suyos, y los 1200 extrarricos los sextuplicaban. La divergencia «relativa» entre la clase capitalista y el proletariado se acentúa. Sin embargo, si consideramos sobre todo el florecimiento obstinado de la pequeña agricultura y de la pequeña industria en multitud de lugares, hay que reconocer que la polarización de la riqueza, la miseria absoluta del trabajador con la hipertrofia monstruosa del capital en pocas manos, el proceso, en fin, diagnosticado por Marx, no lleva trazas de realizarse.