El dolor paraguayo
El dolor paraguayo El anarquista de acción es el fanático extraviado por la exaltación suprema. Su tipo es análogo al de los primeros cristianos, sedientos de muerte. Aquéllos morÃan. Estos mueren, pero después de matar. Desengañémonos, el hombre adora lo trágico. Los anarquistas dan su tono poderosamente sombrÃo al cuadro de la emancipación proletaria. El grito de la dinamita es el del vapor que, a través de las válvulas, revela la incalculable presión de las calderas. Y, ¡detalle curioso!, el antagonismo entre anarquistas y socialistas es la última carta de la burguesÃa. La gran Internacional, que hizo vacilar a Europa, fracasó por la divergencia entre los discÃpulos de Marx y los de Bakunin. Si la actual Internacional lograra la unión de las dos ramas en el terreno relativamente neutro del sindicalismo, los minutos que le restan de vida a la sociedad capitalista, estarÃan contados.
Que haya cuestión social en el Paraguay le parece al doctor Ritter una broma de mal género.
