El dolor paraguayo
El dolor paraguayo ¿Cómo aplicar las reglas generales de la oferta y la demanda en semejantes circunstancias? Cuando un salteador de caminos os sale puñal en mano al encuentro, no se trata de oferta y demanda; se trata de algo más engorroso. Al estudiar el estado presente de las finanzas paraguayas, es necesario dejarse de las palabras crédito y comercio para emplear las de usura y robo. Tenemos que hablar con exactitud.
Los que producen, los campesinos que por medio de un ejército de prestamistas entregan el fruto de su labor a los exportadores, los obreros de los obrajes y de los yerbales, los que trabajan, en fin, ¿qué importan?, ¿qué reciben a cambio de las riquezas que labran? Algún trapo de pésimo algodón, pagado a precio escandaloso, y nada más. Se alimentan de raíces y de frutos silvestres, van medio desnudos, ¡y sin embargo todo sale de ellos! ¿Qué os contestarían si os atrevieseis a afirmarles que la causa de su miseria consiste en que importan más de lo que exportan? Que os burláis como malvados o disparatáis como imbéciles. Pues bien, esos trabajadores en ruina son el Paraguay.