El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Se polariza la humanidad, atenta a juntar sus esfuerzos. Quiere cautivar las energías naturales, y no es un grupo quien ha de conseguirlo. Ni una raza. ¡Ay de los que cultivan el patriotismo blanco! Los japoneses nos han convencido de que también los amarillos son hombres. Los que manejan con tanta habilidad los cañones pueden manejar igualmente aparatos de mayor trascendencia.
La especie humana frente al universo físico: he aquí el cuadro. La ciencia es indispensable. Todos somos sagrados para el porvenir.
Pero ¿qué es una ciencia nacional? Una mentira.
¿Conocéis la química francesa, la astronomía alemana? La química y la astronomía nos pertenecen a todos; han sido creadas por la unanimidad, y para la unanimidad.
Si la ciencia no es una, no es ciencia. En esto se asemeja al amor. Y sí la ciencia es el instrumento, el amor es el impulso. Separad la ciencia y el amor, y los destruís. Todavía explotamos a los débiles. Mientras no los amemos y los levantemos hasta nuestra frente en un beso hermano, la ciencia está amenazada. Sólo una cosa matará a la ciencia, el odio. Estrangulemos el odio.
No: la ciencia se encargará de aniquilar al odio. Concluirá con el patriotismo porque lo específico del patriotismo es el odio.