El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Que el guaraní es diferente del castellano, en su esencia, no se discute. Se trata de un lenguaje primitivo, en que las indicaciones abstractas escasean, en que la estructura lógica a que llegan las lenguas cultivadas no se destaca aún. El guaraní demuestra su condición primordial por su confusión, su riqueza profusa, la diversidad de giros y de acepciones, el desorden complicado en que se aglutinan términos nacidos casi siempre de una imitación ingenua de los fenómenos naturales, «Lejos de comenzar por lo simple, dice Renán, el espíritu humano comienza en realidad por lo complejo y lo obscuro». Vecino a la misteriosa inextricabilidad de la naturaleza, el guaraní varía de un lugar a otro, formando dialectos dentro de un dialecto que a su vez es uno de los innumerables del centro de Sud América. Nada sin duda más opuesto al castellano, hijo adulto y completo del universal latín.