El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Por eso debemos amarnos, como hombres que somos, mientras este amor aparente no nos conduzca a odiar al prójimo. Debemos amar la familia mientras este amor no nos conduzca a odiar la comunidad hermana en que vivimos, y debemos amar la patria mientras no odiemos a la humanidad.
Que para el círculo de nuestro amor no haya fronteras. Que sea nuestro amor infinito como el cielo; que nada ni nadie sea desterrado de él.
Y si hubiera otra alma más alta y más profunda, que en su seno misterioso abrazase el alma de la humanidad misma, el acto supremo sería sacrificar lo que de humano hay en nosotros a la realidad mejor.
Pero esa alma alta y más profunda existe. Es el alma de la humanidad futura.
[Rojo y Azul, 14-15 de Mayo de 1908]