El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Mientras el dolor no os abrase las entrañas, mientras un dÃa de hambre y abandono —siquiera un dÃa— no os haya devuelto a la vasta humanidad, no la comprenderéis. Creeréis «frasecitas de efecto» las que se escribieron llorando. Sois incapaces ya de distinguir la verdad de la mentira, los que aman vuestro paÃs de los que le sacan el jugo. Callaos, pues, única manera de que no mintáis. Esperad en silencio a que el sagrado dolor os abra los ojos.
Y dejadnos hablar a los que sufrimos, a los enfermos, sÃ, a los que hemos conocido el hospital y la cárcel. Pero no escribo para vosotros, sino para aquellos de mis dolientes hermanos paraguayos que han aprendido a leer.
[El Nacional, 5 de Marzo de 1910. Inédito]