El dolor paraguayo
El dolor paraguayo Pobre idea se tiene del cerebro humano si se asegura que son para él incompatibles dos lenguajes. Contrariamente a lo que los enemigos del guaranà suponen, juzgo que el manejo simultáneo de ambos idiomas robustecerá y flexibilizará el entendimiento. Se toman por opuestas cosas que quizá se completen. Que el castellano se aplique mejor a las relaciones de la cultura moderna, cuyo carácter es impersonal, general, dialéctico ¿quién lo duda? Pero ¿no se aplicará mejor el guaranà a las relaciones individuales estéticas, religiosas, de esta raza y de esta tierra? Sin duda también. Los enamorados, los niños que por vez primera balbucean a sus madres, seguirán empleando el guaranà y harán perfectamente.
Se invoca la economÃa, la división del trabajo. Pues bien, en virtud de ellas se conservará el guaranà y se adoptará el castellano, cada cual para lo que es útil. Las necesidades mismas, el deseo y el provecho mayor o menor de la vida contemporánea regularán la futura ley de transformación y redistribución del guaranÃ. En cuanto a dirigir ese proceso por medio del Diario Oficial, ilusión es de polÃticos que jamás se han ocupado de filologÃa. Tan hacedero es alterar una lengua por decreto como ensanchar el ángulo facial de los habitantes.
[Rojo y Azul, 3 de Noviembre de 1907]