El dolor paraguayo
El dolor paraguayo ¡Oh! Líbreme Dios de poner tal ridículo a quienes han de presentar, tarde o temprano, la clave del enigma.
¿La clave?… Volvemos al punto de partida. Un desastre público, que sobrevendrá cuando menos lo esperamos, y que obliga a vivir armados, ¿verdad? En calidad de extranjero no me quieren confiar nada. Hacen bien; pero han pasado dos años desde que arribé aquí y empiezo a tranquilizarme, a comprender que exageran. Lo que me inquieta más es el revólver, el estúpido revólver que apunta a Juan y da a Pedro, y a veces, por desgracia, da sin apuntar.
[Los Sucesos, 13 de Diciembre de 1906]