El dolor paraguayo
El dolor paraguayo ¿Hay cosas más contrarias a la razón que el jurado y el sufragio universal? Felizmente el sufragio es una farsa. Practicado al pie de la letra, nos hubiera hecho retroceder en poquísimo tiempo a la barbarie. ¡Bendita corrupción electoral! Mediante ella se evita que los ignorantes gobiernen el estado y que nos aplaste la fuerza del número, que es la más bestial de todas. El pueblo merece nuestra piedad y nuestros mejores sacrificios porque sus dolores son muy grandes y no se deben a lo inclemente de la naturaleza, sino a la maldad de los hombres. Por eso antes que colocarle una corona bufa en la sudorosa frente, como a Jesús, conviene respetar sus auténticas necesidades y aliviarle en lo que urge. Sería estúpida adulación atribuirle aptitudes que no ha podido adquirir. Consigamos librarle del hambre y de la desesperación, y después se le iniciará en los sucios misterios de la política.
