Moralidades actuales
Moralidades actuales Abundan los descontentadizos, los exigentes, los difíciles. Veo una triste unanimidad de opiniones contra la policía, y me doy cuenta de lo arduo que es gobernar. Por unos miserables palos, trompadas, tumbos y arrestos el domingo, he aquí que el público protesta, y reclama de las autoridades no sé qué extraña suavidad de procedimientos.
Se olvida que los agentes tienen la misión de obrar —el nombre lo dice—, no la de juzgar ni discutir. Un guardia civil es un arma: se dispara como un revólver. ¿Pedís tacto a la bala? La policía debe ser enérgica, veloz: está enderezada a defendernos de bandidos y de reformadores sociales. Una energía veloz sólo puede hacer una cosa: destruir. En la Plaza de Toros se desencadenó de repente una potencia devastadora, a la cual nada hay que objetar, porque funcionó conforme a su calculada y útil estructura. La policía está obligada a ser como un martillo pilón: o brutal o inmóvil.