Moralidades actuales
Moralidades actuales Consideremos que un instrumento de administrar fuerza no es sensible a la justicia, no delibera. Deliberar es perder el tiempo, paralizarse, volverse débil. La fuerza sentaba bien en aquel escenario, donde se exige a los toros la bravura y el empuje. El ingenuo aficionado que bajó al redondel admiraba la fuerza; anhelaba desafiar el destino, y los cuernos le fueron leves. Mas si las fieras le perdonaron, no así los hombres. Lanzado del tendido al callejón por los brazos férreos de la autoridad, la confundió tal vez con un Miura, y le agitaron nobles ansiedades. Otros personajes del enorme coro entraron en el rápido remolino, y consumieron por torrentes su reserva nerviosa. El heroísmo se contagia. Y al fin, como era de esperar, la policía salió triunfante del choque, cargada de humanos trofeos.