Moralidades actuales
Moralidades actuales Bastante divorciada está de nuestro siglo la Iglesia para que su jefe aumente el descrédito recordando tan anacrónicos dogmas. No son los espíritus positivistas a lo Littré, escépticos a lo Gourmont, materialistas a lo Haeckel, dilettanti a lo Renán los únicos que se apartan del catolicismo; son los espíritus religiosos. Hemos presenciado una reacción espiritualista dentro de la misma ciencia; Büchner es ahora una antigualla. Mientras la física evoluciona hacia lo imponderable, y la psicología nos hace sospechar la significación de lo subconsciente, una nueva escuela filosófica, que reúne sus diversas orientaciones bajo el nombre de pragmatismo y que cuenta con los más ilustres ingenios del mundo, refuta el determinismo mecánico, valiéndose de los procedimientos lógicos y experimentales de la cultura moderna. Todos estos «no ateos» vuelven la espalda al Vaticano, como se la vuelven los místicos desde Emerson y Whitman a Tolstoi, y las sectas recientes derivadas del puro cristianismo, para las cuales lo importante es la acción social, la eliminación del dolor. Es que no nos cabe ya en la cabeza que debamos aceptar el dolor, que lo debamos justificar, que lo suframos cobardemente como expiación de nuestras culpas. Nos hemos examinado y nos hemos absuelto. Somos inocentes y pretendemos ser menos infelices.