Moralidades actuales
Moralidades actuales Hemos ensayado en seguida, después de lo más ligero que el aire, lo más pesado que el aire. Y, sin duda, el aeroplano es todo él activo, y utiliza el viento que trabaja contra el volumen del dirigible como contra una masa muerta. Nada en el aviador está ocioso ni flota. Llegaremos a conseguir una reacción automática a cada presión ambiente. La realidad abrumadora es que hemos conquistado el cielo. Se ha vaticinado mucho sobre los fenómenos sociales que han de acaecer. ¿Qué será de las aduanas, del comercio, de las fronteras polÃticas, de las guerras futuras? Más nos importa meditar los efectos que se producirán en nuestras almas. Nos movÃamos sobre superficies, a lo largo de caminos artificiales. Estábamos distribuidos en una red; estábamos presos. El ferrocarril no habÃa alterado la situación; era un vehÃculo de mayor velocidad, pero sujeto doblemente a la fijeza de una lÃnea. Navegar era libertarnos a medias. Ahora es cuando estamos en plena posesión del espacio. Ahora somos capaces de contemplar los paÃses, no de canto, sino cara a cara. Lo que hemos adquirido es de trascendencia incalculable: la tercera dimensión del mundo. ¿Y no hemos de estremecernos al considerar que esa tercera dimensión es prácticamente infinita?