Moralidades actuales
Moralidades actuales ¿Habrá muchos monstruos capaces de obsequiar con un millón al Papa? Por muchos que sean, no dejarán de ser monstruos. La sociedad entera puede ser monstruosa a un tiempo. La normalidad se refugia entonces en el cerebro de Sócrates, en los labios amorosos de Jesús, en los planos pueriles de Colón o en los toscos cristales de Galileo. No es lo normal aquello que abunda, sino aquello que dura. No está la verdad en lo presente, por enorme y brillante que parezca, sino en lo futuro, por débil e indefenso que palpite su germen. El hombre del millón papal, el que ha ocultado su generosidad lo mismo que un crimen, estará o no conforme con el ambiente católico; de todas maneras es un monstruo acabado, digno de nuestra curiosidad y de nuestro estudio.
Pío X. cuya vida guarde la Providencia, tiene un tocayo apostólico, Pío III, contemporáneo de aquel ardiente y vivaz Renacimiento de las artes y de la libre política, de aquella densa vegetación donde las plantas de más acre ponzoña ostentaban las flores más bellas. Estación tropical de la Historia, en que crecieron plenamente sabios universales a lo Leonardo de Vinci, críticos a lo Maquiavelo, cíclopes a lo Miguel Ángel y bandidos a lo César Borgia. Si enfrente de Pío X se levanta hoy el discreto favorecedor del millón de libras, enfrente de Pío III se levantó en la época del frenesí y de los fanatismos Pandolfo Petrucci.