Moralidades actuales
Moralidades actuales ¡Cuántas veces nos hemos sonreído al divisar entre nosotros la gravedad tenebrosa, la frente olímpica y hueca del inmortal Pacheco de Ega de Queiroz! ¡Cuántas veces, si hemos cruzado la palabra con el personaje, hemos despreciado sus escrúpulos de hembra, su horror a la claridad y a la salud! ¡Cuántas veces hemos contemplado su fuga ante la idea! Esa levita ministerial, abotonada sobre el inflado abdomen, es insignificante. Y sin embargo la levita diplomática mandó los españoles a sucumbir a Filipinas y a Cuba, los italianos a África y los rusos a la Manchuria. Qué hermoso, qué fuerte y qué sencillo hubiera sido responder: «¡No vamos!». Pero fueron.