Moralidades actuales
Moralidades actuales La lactancia alfonsina es, por lo tanto, de interés capital. La nueva nodriza del prÃncipe de Asturias se ha convertido en un funcionario de alta categorÃa. Cuando la excelente mujer vuelva a su aldea, ¡con qué ansiedad oirán la fantástica aventura parientes y vecinos! Contará la heroÃna de qué manera unos señores de gafas de oro la examinaron los más Ãntimos repliegues del cuerpo, para atestiguar que no se contaminarÃa la patria. Contará la unción con que presentó la ubre plebeya a los labios de S. M., y el hijo a quien se privó de ella se sentirá cubierto de honor, y soñará con la gloria de que lo fusilen más tarde, sirviendo al rey. Respetemos emociones tan puras, tan arraigadas y antiguas. Reconozcamos la debilidad de lo que sólo es lógico y razonable. Lo razonable ha nacido evidentemente del hombre, y carece del prestigio de lo disparatado, de lo que se ignora de dónde nació. El disparate es el misterio; vino de la naturaleza o de Dios; con la edad se hace sagrado. Engendrado por el abismo y defendido por el tiempo, ¿quién lo atacará?
Respetemos asimismo el cambio de teta cuestionado. La reina, que herida por la gracia, iluminada por el EspÃritu Santo, renunció a las herejÃas protestantes para abrazar la fe romana, edificando a tantas almas piadosas, hace bien en no amamantar al probable Alfonso XIV. No sienta a una reina dar el seno a un niño. Estas frivolidades no son dignas del cetro.