Peter Pan
Peter Pan Era un lugar tosco y sencillo, no muy distinto de lo que unos oseznos habrÃan hecho con una casa subterránea en las mismas circunstancias. Pero habÃa un hueco en la pared, no más grande que una jaula de pájaro, que era el apartamento privado de Campanilla. Se podÃa aislar del resto de la casa mediante una cortinita, que Campanilla, que era muy quisquillosa, siempre tenÃa echada al vestirse o desvestirse. Ninguna mujer, por grande que fuera, podÃa haber tenido una combinación de tocador y dormitorio más primorosa. El canapé, como lo llamaba ella siempre, era un auténtico Reina Mab,[7] de patas gruesas y cambiaba las colchas según las flores de temporada de los árboles frutales. Su espejo era un Gato con Botas, de los que, que sepan los tratantes del mundo de las hadas, sólo quedan tres, sin desperfectos; el lavabo era un Molde Pastelero reversible, la cómoda un auténtico Encantador VI y la alfombra y las esteras de la mejor época (la primera) de Margery y Robin. HabÃa una araña de Tiddlywinks[8] por cuestión de efecto, pero naturalmente, ella misma iluminaba la residencia. Campanilla menospreciaba mucho el resto de la casa, como realmente quizás fuera inevitable y su aposento, aunque bonito, tenÃa un aire bastante engreÃdo, de permanente desprecio.