Peter Pan
Peter Pan Espero que queráis saber qué habÃa sido de los demás chicos. Estaban esperando abajo para que Wendy tuviera tiempo de explicar lo que ocurrÃa con ellos, y después de contar hasta quinientos subieron. Subieron por la escalera, porque pensaron que causarÃa mejor impresión. Se pusieron en fila ante la señora Darling, con los gorros en la mano y deseando no estar vestidos de piratas. No dijeron nada, pero sus ojos le suplicaban que se los quedase. DeberÃan haber mirado también al señor Darling, pero se olvidaron de él.
Por supuesto, la señora Darling dijo inmediatamente que se los querÃa quedar, pero el señor Darling estaba extrañamente deprimido y se dieron cuenta de que seis le parecÃa una cantidad bastante grande.
Le dijo a Wendy:
—Debo decir que las cosas no se hacen a medias —un comentario poco generoso que a los gemelos les pareció que iba por ellos.
El primer gemelo era el atrevido y preguntó, ruborizándose:
—¿Cree que serÃamos demasiados, señor? Porque si es asà nos podemos ir.
—¡Papá! —gritó Wendy, horrorizada, pero él seguÃa malhumorado. SabÃa que se estaba comportando de manera indigna, pero no lo podÃa evitar.
—PodrÃamos dormir de dos en dos —dijo Avispado.
