Peter Pan
Peter Pan —Lo voy a pasar estupendo —dijo Peter, observando a Wendy.
—Estarás bastante solo por la noche —dijo ella—, cuando te sientes junto al fuego.
—Tendré a Campanilla.
—Pues Campanilla no es que sea mucha ayuda, que digamos —le recordó ella con algo de aspereza.
—¡Chivata! —gritó Campanilla desde el otro lado de la esquina.
—Eso no importa —dijo Peter.
—Oh, Peter, tú sabes que sà importa.
—Pues entonces ven a la casita conmigo.
—¿Puedo, mamá?
—Por supuesto que no. Te tengo otra vez en casa y estoy decidida a conservarte.
—Pero es que le hace tanta falta una madre.
—A ti también, mi amor.