Peter Pan
Peter Pan —¡Sálvalo, sálvalo! —gritaba Wendy, mirando horrorizada el cruel océano que tenÃan debajo. Por fin Peter se lanzaba por el aire y atrapaba a Michael justo antes de que se estrellara en el mar y lo hacÃa de una manera muy bonita, pero siempre esperaba hasta el último momento y parecÃa que era su habilidad lo que le interesaba y no salvar una vida humana. También le gustaba la variedad y lo que en un momento dado lo absorbÃa de pronto dejaba de atraerlo, de modo que siempre existÃa la posibilidad de que la próxima vez que uno cayera él lo dejara hundirse.
Él podÃa dormir en el aire sin caerse, por el simple método de tumbarse boca arriba y flotar, pero esto era, al menos en parte, porque era tan ligero que si uno se ponÃa detrás de él y soplaba iba más rápido.
—Sé más educado con él —le susurró Wendy a John, cuando estaban jugando al «SÃgueme».
—Pues dile que deje de presumir —dijo John.
Cuando jugaban al SÃgueme, Peter volaba pegado al agua y tocaba la cola de cada tiburón al pasar, igual que en la calle podéis seguir con el dedo una barandilla de hierro. Ellos no podÃan seguirlo en esto con excesivo éxito, de forma que quizás sà que fuera presumir, especialmente porque no hacÃa más que volverse para ver cuántas colas se le escapaban.
—Debéis ser amables con él —les inculcó Wendy a sus hermanos—. ¿Qué harÃamos si nos abandonara?