Peter Pan
Peter Pan —No tanto como antes.
—¿Qué quieres decir?
—Le corté un pedazo.
—¡Tú!
—SÃ, yo —dijo Peter con aspereza.
—No pretendÃa faltarte al respeto.
—Bueno, está bien.
—Pero, oye, ¿qué trozo?
—La mano derecha.
—¿Entonces ya no puede luchar?
—¡Vaya si puede!
—¿Es zurdo?
—Tiene un garfio de hierro en vez de la mano derecha y desgarra con él.
—¡Desgarra!
—Oye, John —dijo Peter.
—SÃ.
—Di «sÃ, señor».
—SÃ, señor.
—Hay algo —continuó Peter— que cada chico que está a mis órdenes tuvo que prometer y tú también debes hacerlo.
John se puso pálido.
—Es lo siguiente: si nos encontramos con Garfio en combate, me lo debes dejar a mÃ.
—Lo prometo —dijo John lealmente.