Consejos a los jovenes escritores
Consejos a los jovenes escritores LOS JÓVENES ESCRITORES que hablan de un joven colega con tono envidioso dicen: «Es un buen principio, ¡ha tenido una suerte bárbara!», no reflexionan en que todo comienzo tiene siempre sus precedentes y que es el efecto de otros veinte comienzos que nos son desconocidos.
No sé si podemos considerar que alguna vez, vistos los hechos, les haya sonado la flauta; creo más bien que un éxito es, en proporción aritmética o geométrica, producto de la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones milagrosas y espontáneas, jamás.
Aquellos que dicen: tengo mala pata, son los que no han tenido aún éxito y que lo desconocen.
Hablo pues de las miles de circunstancias que rodean la voluntad humana y que tienen, en sí, sus causas legítimas de existencia; constituyen una circunferencia en la cual está encerrada la voluntad; pero esta circunferencia es mudable, está viva, gira y cambia todos los días, cada minuto, cada segundo su círculo y su centro. Así, ejercitadas por ella, todas las voluntades humanas que están enclaustradas varían a cada momento su juego recíproco, y esto es lo que constituye la libertad.