Consejos a los jovenes escritores
Consejos a los jovenes escritores POR BELLA QUE sea una casa, es sobre todo —antes de que su belleza sea demostrada—, tantos metros de alta por tantos de larga. Asà la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo un relleno de columnas que el arquitecto literario, cuyo solo nombre no tiene posibilidad de proporcionar beneficio alguno, debe vender a cualquier precio.
Hay gente joven que dice: puesto que esto no vale casi nada, ¿para qué esforzarse tanto? PodrÃan ofrecer una obra mucho mejor; y en tal caso, no les escamotearÃan más que por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se desvalijan ellos mismos: aún mal pagados, habrÃan encontrado algo de honor; pero mal pagados, se sienten deshonrados.
Resumo todo lo que podrÃa escribir sobre esta materia, en esta máxima suprema que dejo a la meditación de todos los filósofos, de todos los historiadores y de todos los hombres de negocios: ¡Sólo por los buenos sentimientos se alcanza la fortuna!
Aquellos que dicen: para qué romperse la cabeza por tan poco, son los que más tarde, una vez alcanzado al éxito, quieren vender sus libros por doscientos francos el folletÃn y que rechazados, vuelven al dÃa siguiente a ofrecerlos a la mitad.