Consejos a los jovenes escritores
Consejos a los jovenes escritores EN AMOR, COMO en literatura, las simpatías son involuntarias: no obstante tienen la necesidad de ser verificadas y aquí, la razón tiene su posterior importancia.
Las verdaderas simpatías son excelentes, porque son dos en una; las falsedades son detestables, porque no son más que una, excepto la indiferencia primitiva, que vale más que el odio, consecuencia necesaria del engaño y la desilusión.
Por ello admito y admiro la camaradería en tanto que está fundada sobre las referencias esenciales de la razón y el temperamento. Es una de las santas manifestaciones de la naturaleza, una de las numerosas aplicaciones de este proverbio sagrado: la unión hace la fuerza.
La misma ley de franqueza y de ingenuidad debe regir las antipatías. Mientras tanto, hay gente que se fabrica tanto odios como admiraciones, atolondradamente. Es bastante imprudente: supone crearse un enemigo sin beneficio ni provecho. Un golpe que no lleva a nada, no hiere el corazón del rival como era su destino, sin contar además que se puede, a tontas y a locas, herir a uno de los testigos del combate.