Las flores del mal
Las flores del mal Spleen
Pluvioso[23], irritado contra la ciudad entera,
desde su crátera vierte a grandes oleadas un frÃo tenebroso
sobre los pálidos habitantes del cementerio próximo
y la mortandad sobre los arrabales oscuros.
Mi gato por el suelo en busca de yacija
remueve sin descanso su cuerpo flaco y sarnoso;
el alma de un viejo poeta va errante por el canalón
con la voz triste de un fantasma friolero.
El bordón se lamenta y el leño envuelto en humo
acompaña en falsete al reloj de péndulo acatarrado,
mientras que en mi baraja impregnada de sucios perfumes,
herencia fatal de una vieja hidrópica,
la bella sota de corazones y la dama de picas
charlan siniestramente de sus amores muertos.