Las flores del mal
Las flores del mal Lo irremediable
Una Idea, una Forma, un Ser
procedente del azul y caído
en un Estigio[26] cenagoso y plomizo
donde no penetra ningún ojo celestial;
un Ángel, viajero imprudente
tentado por el amor de lo deforme,
al fondo de una enorme pesadilla,
debatiéndose como un nadador,
y luchando, ¡oh angustias fúnebres!,
contra un gigantesco remolino
que va cantando como los locos
y haciendo cabriolas en las tinieblas;
un infeliz embelesado
por sus fútiles titubeos
en busca de la luz y la llave
para huir de una casa llena de reptiles
un condenado que, bordeando un abismo
cuyo olor delata la hondura húmeda,
desciende sin linterna
eternas escaleras sin barandilla
donde vigilan monstruos viscosos
cuyos grandes ojos fosforescentes
hacen una noche aún más negra
y solo permiten que se les vea a ellos;
un navío atrapado en el polo,
como en un cepo de cristal,
