Las flores del mal
Las flores del mal El sol
A lo largo de los viejos suburbios, donde cuelgan de las chabolas
las persianas, protectoras de secretas lujurias,
cuando el sol cruel castiga con dardos redoblados
la ciudad y los campos, los tejados y los trigos,
yo voy a practicar a solas mi caprichosa esgrima,
husmeando en los rincones el azar de la rima,
tropezando en las palabras como en los adoquines,
chocándome a veces con versos que buscaba hacía tiempo.
Este padre nutricio, enemigo de la anemia,
en los campos despierta versos igual que rosas;
hace que se evaporen las pesadumbres hacia el cielo,
y llena de miel los cerebros y las colmenas.
¡Él es quien rejuvenece a los que usan muletas
y los hace alegres y dulces como muchachas,
y ordena a las mieses que crezcan y maduren
