Las flores del mal
Las flores del mal me pregunte las veces que el artesano debe modificar
la forma de la caja donde se colocan todos esos cuerpos.
—Esos ojos son pozos hechos con un millón de lágrimas,
crisoles que un metal enfriado cubrió de lentejuelas…
¡Esos ojos misteriosos tienen encantos invencibles
para quien fue amamantado por el austero Infortunio!
Vestal encariñada con el difunto Frascati[37];
sacerdotisa de TalÃa[38], ¡ay!, cuyo nombre conoce
el apuntador ya enterrado, famosa evaporada
que antaño en plena flor se acogió a la sombra del TÃvoli[39],
¡todas me fascinan! Pero entre esos seres débiles
hay quienes, fabricando miel con el dolor,
han dicho al Sacrificio que les prestaba alas:
¡poderoso hipogrifo[40], condúceme hasta el cielo!
¡Una, experta en desgracias sufridas por su patria,
