Las flores del mal
Las flores del mal ¡oh Baco, tú que aplacas los remordimientos ancestrales!,
y otras, cuyo pecho prefiere los escapularios,
que, ocultando bajo sus largos hábitos un látigo,
mezclan en el bosque sombrÃo y en las noches solitarias
la espuma del placer con las lágrimas de las torturas.
¡Oh vÃrgenes, oh demonios, oh monstruos, oh mártires,
generosos espÃritus que reprobáis la realidad,
ansiosas de infinito, devotas y satiresas,
tan pronto rebosantes de gritos como henchidas de llantos,
vosotras que mi alma ha seguido hasta vuestro infierno,
pobres hermanas mÃas, os amo tanto como os compadezco
por vuestros lúgubres dolores, vuestra sed no saciada
y los cálices de amor que llenan vuestro gran corazón!
