Las flores del mal
Las flores del mal Un Ángel furioso se precipita desde el cielo como un águila,
agarra por los pelos fuertemente al incrédulo,
y dice zarandeándolo: «¡Vas a aprender la regla!
(porque soy tu Ángel bueno, ¿te enteras?) ¡Lo exijo!
Que sepas que hay que amar, sin poner mala cara,
al pobre, al malo, al retorcido, al mentecato,
para que puedas hacerle a Jesús, cuando pase,
una alfombra triunfal con tu caridad.
¡Así es el Amor! Antes que tu corazón se hastíe,
reanima tu éxtasis a la gloria de Dios;
¡ésa es la auténtica Voluptuosidad de encantos duraderos!».
Y el Ángel, que castiga, lo juro, igual que ama,
con sus puños de gigante tortura al excomulgado,
pero el réprobo responde siempre: «¡No quiero!».

