Las flores del mal
Las flores del mal Al dar la medianoche, el reloj
irónicamente nos obliga
a recordar cómo hemos empleado
el dÃa que se aleja:
—Hoy, fatÃdica fecha,
martes y trece, hemos llevado
la vida de un hereje,
pese a todo lo que sabemos.
¡Hemos blasfemado contra Jesús,
el más indiscutible de los Dioses!
Como un parásito a la mesa
de algún monstruoso Creso,
para complacer a la bestia,
digna sierva de los Demonios,
hemos injuriado lo que amamos
y adulado lo que nos repele;
hemos afligido, como el verdugo servil,
al débil menospreciado injustamente;
hemos saludado a la inmensa Necedad,
la Necedad con su testuz de toro;
hemos besado con gran devoción
la estúpida Materia,
y hemos bendecido la luz macilenta
de la podredumbre.
Finalmente, para ahogar
el vértigo en el delirio,